El premio Nobel de la paz y ex-Presidente de Sudáfrica Nelson Mandela, dijo alguna vez que nunca había dejado pasar la oportunidad de ofrecer su mano y sonrisa a todas las personas. En sus años de prisionero político esto no cambió, y los custodios nunca se dejaron de asombrar por su calidad humana.
Muchos de los colaboradores de Mandela recuerdan que este hombre tenía dos características distintivas: siempre era el mejor vestido y quien te ofrecía primero la mano. Algo así ocurría con el Dr. Carlos Llano, quien después de su deceso fue recordado con cariño hasta por la gente encargada de limpiar los pasillos de la Universidad donde impartía su cátedra. Se sabe que el filósofo siempre se tomaba el tiempo para saludar e interesarse por todas la personas.
Esta semana que empieza, te invito a realizar tu trabajo diario con amabilidad, cortesía y aprecio genuino por lo demás.
Puede que, en algunos momentos el estrés y la prisa te tienten a pasar por alto las necesidades de los otros. Tal vez te olvides momentáneamente del tono humano, pero si haces una pausa y respiras, y luego honras las existencia de quienes te rodean, encontrarás que de manera casi mágica las cosas no sólo mejoran, sino además resultan ser más sencillas de lo que imaginabas.
Alumbrados por el faro del interés por los demás, no sólo conseguimos nuestras metas en equipo, sino que además llegamos a buen puerto a través de la virtud, transformando el mundo profesional mediante el amor que se expresa en tender una mano, tener paciencia u ofrecer una sonrisa con generosidad.
Que tengas una excelente semana.

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